Trabajo realizado en el Seminario de Cultura e Identidad

Democracia: concepto polémico, fluctuante, evanescente…

            Un Congreso es un lugar de agenciamiento de ideas democráticas que la academia busca reivindicar - todos los años o cuando lo cree conveniente - a partir de la implementación y puesta en escena de un orden simbólico, un estado particular de cosas y de personas.

Día raro en la facultad porque todo se ve diferente. Los días habituales, los pasillos de la facultad son otros. Los carteles no dejan ver de qué color en realidad son las paredes. Los que vestían de trajes, tan protocolares, a diario se ven como un estudiante corriente de jeans y zapatillas, como es la cotidianeidad dentro de la Facultad de Ciencia Política y RRII. Pero ese día parecían ellos los disfrazados o enmascarados.

El espacio académico atrinchera y convoca a debatir acerca de este concepto en el cual se instituyen voluntades y relaciones de fuerzas tan diversas que lo van mutando y adjetivando en sintonía con el campo social, político e histórico que lo funda y lo enfatiza, lo representa y subjetiviza en un "nosotros inclusivo". Hasta por momentos Democracia es visto como un slogan que se trasmite disminuyendo su Potencia.  Sobre todo cuando se lo reduce a un conjunto de "axiomas". Si desde la universidad, se pretenden crear "espacios de participación ciudadana" para producir y pensar "Los nuevos desafíos del siglo XXI en América Latina: democracia, desarrollo e integración" ¿No suena un tanto contradictorio la lógica de este enunciado con lo acontecido en cuanto a la intencionalidad de las acciones concretas durante la apertura del Congreso? Me parece que lo de integración y nuevos desafíos lo dejaron un poco de lado. Es más, lo "democrático" fue una efervescencia que se disolvió por los aires.

Nuestra experiencia e intervención en el Congreso de la Democracia hizo funcionar un cuerpo en movimiento, colectivo al que nos subimos todos y dentro del cual hicimos circular el deseo de producir un encuentro con ese concepto de una manera diferente. Democracia como "No somos todos iguales, somos todos diferentes". La libertad de pensar en una democracia en la diversidad, fue lo que motorizó nuestras acciones. En mi experiencia se cruzaron múltiples líneas…El registro del espacio y de las personas me permitieron hacer varias lecturas. Distintas velocidades en el transitar por ese mismo espacio, cartesiano para algunos, dialéctico para otros, un no lugar para mí. Los cuerpos: algunos en reposo, otros a la defensiva, otros en movimiento, otros cansados, otros sorprendidos, algunos formateados a ver lo que construye la visión de quienes juzgaron   sin detenerse a mirar lo que sucedía allí: cuerpos ocultos en atuendos de gala, fingiendo ser un cuerpo prolijo, protocolar, impecable, ético… "Lo que provoca ver un cuerpo que se refleja en lo simbólico del traje y corbata" ¿y qué genera ver cuerpos disfrazados en un Congreso de la Democracia? ¿Una idea de irrumpir, interrumpir, escrachar, subvertir el orden, colocar arbitrariamente un significante a un cuerpo como si fuese una etiqueta? ¿Qué hubiera sucedido si esto hubiese estado pautado de antemano con los organizadores a modo de teatralización de un algo, con conocimiento de nuestras acciones? Este dispositivo como tal no hubiese funcionado. "En un pensamiento dogmático -de lo único- el otro no existe, en un pensamiento dialéctico -de lo doble- el otro es lo

opuesto, y en un pensamiento de la multiplicidad, diagramático, el otro es la diferencia"[1].  

Nosotros fuimos hilando una micropolitica para maquinar el deseo y evitar el despotismo del conflicto creando una nueva relación con uno mismo al actuar y pensar. "La persona es sujeto, el individuo materia formalizada y las singularidades son devenires" nos dice Deleuze.

"Trabajar para el acontecimiento es recuperar las intensidades libres que no han quedado fijadas a la imagen de pensamiento imperante, para producir una transversalidad que libera al pensamiento. En nuestra tradición cultural, el pensamiento lógico y formal toma preeminencia, replegando al pensamiento loco -pensamiento aleatorio- que nos lanza al Afuera"[2]. El acontecimiento habilita al pensamiento aleatorio y lo entrama a lo formal y a la lógica flexibilizando la trama, haciendo errar toda certeza y configurando nuevas complejidades. Nosotros quisimos habilitar tal movimiento, resquebrando el pensamiento, incluyendo una intensidad que haga estallar las ficciones que niegan las diferencias.

El acontecimiento es el pensamiento del Tiempo, allí donde el "Mundo habla sin discurso" (Blanchot) y allí hay producción de subjetividad, al posibilitarse la construcción de nuevas composiciones. La caída de los personajes míticos, ficciones que se sostienen en la ilusión de una verdad absoluta por fuera del Todo, libera las fuerzas vitales del ser que se afirman en el devenir de la multiplicidad. Esto habilita las zonas del pensamiento aleatorio que nos afecta y que hacen movernos sincronizando nuestra mirada en cada paso, en cada acción emprendida y llevando un registro del otro que se mueve conmigo aunque no esté a mi lado. Eso es un poco la síntesis de lo que se produjo en el Congreso: nos conectamos entre nosotros, pudimos correr ese límite sin romper ni coartar nada, sino creando, conjugando y componiendo la multiplicidad que somos, una democracia de la diversidad en un espacio cartesiano.

SOFIA PINTAUDI

AÑO 2006



[1]  Zambrini Adriana "El Deseo Nómade. una clínica del acontecimiento, desde Nietzsche, Deleuze, Guattari..." Lugar Editorial. Año 2000.

[2] Idem